El subversivo, de tan horrendo, uniforme laboral —femenino— de Mercadona.
El insoportable zumbido del metro.
Fumar al salir del gimnasio.
La originalidad fingida.
Transitar por la vida quedándose en la superfície, la propia y la del mundo.
Multar a alguien con 1,38 millones de euros por descargarse ilegalmente 24 canciones.
Mi perentoria incapacidad para construir imágenes literarias mínimamente sólidas y efectivas, y mi impúdica obstinación en hacerla evidente.
Escribir un post empezando por el final.
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Bueno, pero seguro que en el principio mejora...
ResponderEliminarVaya, yo me declaro culpable del despropósito que relaciona humo con deporte... cuando lo hacía.
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